Recuerdos

Las personas solemos tener la mala costumbre de enterrarlo todo. Enterramos, nuestros tesoros, nuestros muertos, nuestra vida e incluso los recuerdos. Es nuestra medida de protección frente a todo aquello por lo que tenemos miedo. Creemos que debajo de una capa de tierra o en algún otro caso de olvido podremos vivir en paz, dejando todo lo enterrado a un lado, a dos metros bajo tierra.

Hace tiempo, enterré algo que pensaba, me estaba haciendo daño. Lo enterré en una cámara sellada, en una cripta, y pensé que así, jamás volvería a recordarlo. Los tesoros o los muertos pueden ser desenterrados, e incluso esa vida que intentaste esconder, puede volver a ti, indiferentemente del bien que pueda causarte esto. Pero los recuerdos son algo totalmente diferentes.

Los recuerdos pueden esconderse y durante mucho tiempo se quedarán, allí donde quiera que los hayas dejado. Pero, cuando estás tumbado en la cama, intentando conciliar el sueño, ese recuerdo, se materializa, rompe todas sus cadenas y hace volar esa habitación sellada por los aires, entrando hasta la cocina, directamente, y sin tocar a la puerta. En realidad, los recuerdos, no tienen ningún respeto hacia nadie, entran y salen cuando ellos quieren y normalmente no suelen preguntar. A pesar de todo, el error es nuestro, una vez más.

Como he dicho antes, creemos ingenuamente que los recuerdos deben de estar encerrados y solemos hacer como si no existieran. Alguno de ellos toca tímidamente la puerta de su habitación sellada, e incluso el hombre más rudo se hace un ovillo con las sabanas. Pero cuando de repente salen, vuelan y llegan a ti, te das cuenta de lo equivocado que estabas. Pueden doler durante un momento, unos minutos, o años, pero al final, merece la pena.

Ahora los recuerdos, que con tan poca etiqueta llegan hasta mi, son recibidos con los brazos abiertos, esperando un abrazo que todos sabemos que dolerá, pero que al fin y al cabo, nos reconfortara un poco todas esas noches que intentamos conciliar el sueño.

2 comentarios hacia “Recuerdos”

  1. Yo no he llegado todavía a ese punto, a mi algunos me siguen haciendo daño o avergonzando, normalmente los mas antiguos. Pero hay uno, cercano, que puede resultar doloroso pero que gracias a algo solo consigue sacarme sonrisas.

    P.D Me estoy cagando en las nuevas tecnologías, las redes telefónicas Germanas están un poco desfasadas no? O es tu movil que es demasiado viejo? hum… ¬¬

  2. Sí que es verdad que hay ciertos recuerdos que duelen y avergüenzan, como bien dice German.
    Pero también es cierto que hay que aceptarlos porque son parte de nosotros y porque al final, cuando dejamos que fluyan, sólo nos hacen bien.

    Me gusta este blog, es muy íntimo, pero a la vez abierto para que los “extranjeros” puedan sentirse identificados. Felicidades, Baisser

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.